Familia,  PROVIDA

¡Más Vida, Más Esperanza!

Es de verdad un honor que en nuestra pequeñez Dios nos permita ser copartícipes de su plan creador y formar una nueva vida, un nuevo ser humano; no dejamos de maravillarnos y agradecerle.

Así es que con alegría y agradecimiento a Dios les compartimos que ¡Nuestra Familia Crece!

Una nueva vida ha sido confiada a nuestra familia, un milagro palpitante y creciente,  ha venido a emocionar a todos en esta casa.

Este bebé ha sido deseado y, por la gracia de Dios, concedido. No saben cómo atesoramos la oportunidad de una vez más tener a un bebé creciendo dentro de mí; no dejamos de asombrarnos y regocijarnos. Cada vez lo apreciamos en otro nivel, porque ya sabemos de primera mano las riquezas de ser padres y lo sagrada y vulnerable que es la vida.

Sabemos que vamos en contra de lo “común” o de lo que el mundo nos dicta, así nos lo han hecho saber desde familiares hasta desconocidos. Se sorprenden porque a sus ojos somos una familia “numerosa”. Nos han preguntado: ¿están buscando tener una niña? ¿Cómo le hacen?, ¿no tienen miedo viendo la situación del mundo? Incluso se ha mencionado el tema ambiental

Y la verdad es que nos abandonamos a los planes de Dios, que siempre resultan ser mejores que los nuestros, obviamente poniendo todos nuestros talentos a su disposición, dejando que sea Él quien escriba nuestra historia. A veces no es fácil y cuesta trabajo despegarse de lo que ya tenemos seguro, de lo que conocemos, pero nos motiva nuestra fe, los sacramentos, SU Palabra y la promesa de la santidad.

No nos guiamos por el miedo, sino por la confianza en Dios. Con miedo no haríamos nada; con Dios todo es posible. ¿Se imaginan de cuántos santos nos hubiéramos perdido si sus padres hubieran tenido miedo? ¿Han pensado cuántos santos son los más pequeños de sus familias? ¿Y qué decir de científicos o personas que han aportado a la humanidad? Simplemente veamos en nuestras familias; para empezar, yo no estaría aquí sin la valentía y fe de mi madre.

En cuanto al medio ambiente, la solución no está en la cantidad de personas, sino en el estilo de vida de esas personas. Queremos seguir viviendo en el consumismo, en la cultura de lo desechable y el desperdicio, en la satisfacción instantánea, en lugar de esforzarnos y educarnos en lo ecológico, en lo sostenible, en practicar y transmitir el cuidado de nuestra casa común.

No tenemos otro bebé para ver si “ahora sí” es niña. Nuestra felicidad no depende de ello, o si el bebé nace “bien”. Para nosotros, la vida no vale más o menos por el sexo o condición física; toda vida es bienvenida.

Bebecit@

Nos movemos por la fe, la esperanza, la acción y nuestra confianza en Dios. Cada pequeñito en nuestra familia ha venido a enseñarnos algo nuevo y a agregar una chispa muy especial y única; nos emociona saber lo que Dios nos tiene preparado con este nuevo bebé.

Aquí estamos, con esta nueva oportunidad de formar un ser humano de bien, alguien que ame a Dios, al prójimo y a la naturaleza, una persona de paz, imitadora de Jesús.

Generosidad y Prudencia siempre de la mano de SU Providencia